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Hombres mexicanos: El deseo de una nueva expresión de masculinidad

Updated: Dec 13, 2019

For the English version, click here.

Mi agradecimiento profundo a Ana Garnier por esta traducción!


¿Cómo es que un hombre identifica que desea una nueva expresión de masculinidad, una nueva manera de ser varón? ¿Cómo, cerveza en mano, le pregunta a sus amigos varones, si existe un mejor modo de serlo? ¿De qué modo navega esta nueva masculinidad con su esposa, en su relación, y en la relación con sus hijos? Éstas eran las preguntas que giraban en mi cabeza después de la entrevista con Marco Lôme.


No tenía idea de antemano de lo que las preguntas de esta primer entrevista en México pudieran arrojar. Llegando una ligeramente fría mañana a la Universidad Anáhuac, Tanya y yo habíamos planeado entrevistas con la Maestra Olivia Núñez Orellana, quien dirige el área del Pontificio Instituto Juan Pablo II para las Ciencias del Matrimonio y la Familia, y el Maestro Marco Lôme, quien dirige la sección de Guadalajara. Como doctos en temas de familia, con distintas especialidades – Olivia productora y directora de películas y Marco como terapeuta familiar y de pareja - estábamos interesados en escuchar sus experiencias personales acerca de la masculinidad y feminidad. Nuestra entrevista con Olivia sería en persona, mientras que la entrevista con Marco sería conducida vía Zoom. Como la entrevista de Marco sería la primera en emplear medios tecnológicos - la primera entrevista que no era persona a persona, cara a cara, en el mismo lugar - me preguntaba si ésto cambiaría nuestra interacción o su voluntad de compartir. ¿Sería ésta una entrevista más formal? ¿Menos personal?


De todas maneras, la entrevista de Marco, su reflexión de la masculinidad, fue eminentemente personal, al mismo tiempo que mentalmente provocadora. Sonriendo, bromeando acerca de no estar vestido para la ocasión: “¡Me hubieran dicho para venirme más arregladito!”, emocionado por la próxima llegada de su tercer hijo, compartió con la precisión de un educador, utilizando anécdotas de su propia juventud, y describiendo su experiencia como un hombre mexicano en términos de un viaje.


Como niño, Marco fue educado para ser fuerte, emocional y físicamente. Si él lloraba en casa, se ganaba una tunda. “¿Por qué lloras? ¡No tienes por que llorar, eres hombre!” La escuela, y la relación con sus compañeros le enseñaron que ese mismo tipo de fuerza. “Era la ley de la selva,” regía nuestras interacciones relataba, “eso provocaba un cierto bullying...los que eran más sensibles eran criticados de poco hombres, poco masculinos...” Y obviamente, la fuerza era necesaria para conquistar mujeres.


“Recuerdo,” dijo, “que hubo una etapa en mi vida en la que me buscaba pelitos, porque creía que entre más peleas tuviera, como más medallas de honor tenía y las mujeres me iban a admirar como agresivo, fuerte.”


Y ¿por qué las mujeres eran una conquista? Podríamos preguntarnos. Marco fue directo: aunque la idea era inconsciente, él estaba convencido de que la mujer era inferior. Eran conquistadas para ser usadas.


Fue mientras estaba estudiando su Maestría y comenzando a pensar en el matrimonio, que las ideas de Marco acerca de la masculinidad comenzaron a cambiar. Se dio cuenta de que debía haber una forma distinta de masculinidad, y empezó a buscarla. Involucrado en una relación con una mujer posesiva, y la lectura de La masculinidad tóxica de Sergio Sinay, y finalmente su matrimonio le ayudaron a madurar en su nueva expresión de masculinidad. “Puedo decirlo con mucha sinceridad,” cuenta Marco, con su cabeza entre las manos como si estuviese buscando las palabras adecuadas, “que mi esposa ha sacado de mi cosas que yo jamás imaginé. Desde un desarrollo profesional, desde ayudarme a ser un mejor esposo, de decirme cosas ‘oye esto que me dices me lastima’,” como si él hubiese estado siguiendo sin pensar los mismos patrones de su casa y de su infancia. Fue en su matrimonio donde él encontró que la relación entre marido y mujer pueden ser una sinergia entre los dos, en lugar de una relación basada en superioridad e inferioridad, característica del machismo.


Marco habló también de cómo su esposa le ayudó a encontrar ésta nueva forma de expresión de su masculinidad como padre. “Aunque esté trabajando en temas de familia, yo recuerdo que a veces llegaba a casa, llegaba súper cansado y me acostaba en el sillón. Y mi esposa me decía: ‘Oye, pues, te están esperando allí dos [niños],’ y yo le decía ‘pues es que estoy cansado,’ [y ella respondería] ‘yo también estoy cansada, pero pues también te toca a tí, y no porque te toque de ayudarme sino porque es tu responsabilidad tener tiempo’.” Marco comenzó a entender en su relación que “la paternidad es un trabajo de dos [madre y padre] y el momento que uno la tenga, lo tiene que dar hoy aunque es salir de uno mismo.”



De cualquier modo, Marco sabe que su viaje no ha terminado: mientras se une a otros hombres como pioneros de ésta senda. “Hay,” el dice, “un mexicano que quiere dejar de ser macho pero no sabe cómo romper esas estructuras que culturalmente siguen presentes. Porque no hay lugares donde les digan cómo…Yo creo que el...desafío es encontrar una educación en una nueva masculinidad que te haga ver que el ser fuerte, la agresividad propia de la masculinidad no te lleva forzosamente a ser violento sino que ser fuerte es en el interior.” Y es así que junto con sus amigos varones, otros hombres que se están convirtiendo en padres, y esposos y al lado de su esposa; continúa en este viaje de auto educación.


Reflexionando en la experiencia de Marco, la experiencia de ser un hombre mexicano, ¿Cómo puede ayudar a otros varones a vivir su masculinidad?


¿A los hombres les tomará tiempo, como a Marco le sucedió, reflexionar acerca de la imagen de la masculinidad que se ha aprendido en casa, con el propio padre? ¿En la escuela? ¿Cuál es la imagen de virilidad vivida en las relaciones? ¿Estarías o estás dispuesto a trabajar en conjunto con tu pareja, tu esposa a ser un mejor hombre? Y finalmente, es tu fortaleza del tipo de la que te hace suficientemente fuerte para ser el hombre que comienza una conversación, cerveza en mano, con tus amigos varones, acerca de cómo sería una nueva versión de la masculinidad?


¿Gracias por acompañarme en este viaje de género! ¡Que la sabiduría de los hombres mexicanos sean un regalo para ti!